Biomasa, combustible km0 para reducir la dependencia del Gas y del Petróleo
Los combustibles derivados de la madera son renovables, crean empleo local y son neutrales frente al cambio climático.

03/05/2022
En Euskadi los combustibles de madera son ya la principal energía renovable. En este contexto tenemos la oportunidad de aumentar notablemente su producción para evitar la fuerte dependencia del petróleo y especialmente del gas natural.
Aunque también es cierto que la biomasa ha aumentado el precio en un escenario de inflación generalizado, sigue siendo una alternativa mucho más rentable que el gas o el gasóleo de calefacción, que están sufriendo incrementos exponenciales.
Apuesta por las renovables
Actualmente, las energías que más se consumen en Euskadi son las derivadas del petróleo (para el transporte) y el gas natural (para producir electricidad y para el consumo de industrias y hogares). Entre ambas formas de energía cubren el 80% de nuestro consumo total y son la clave para la alta dependencia que tenemos del exterior.
La electricidad que consumimos en Euskadi se genera casi al 50% en nuestro propio territorio, pero se produce, en su gran mayoría (90%), a partir de gas natural.

Reducir nuestra dependencia del gas natural
Potenciar el uso de la biomasa es una alternativa rápida, económica, que genera actividad económica y respetuosa con el medio ambiente. Es un recurso que forma parte de nuestro territorio y una fuente km0 de abastecimiento renovable.
El 5,7% de toda la energía que se consume en Euskadi procede de la biomasa. De hecho, el consumo energético de la biomasa equivale a más de la mitad del gas natural que consume toda la industria vasca y es una cifra que supera al gas que consumen juntos el sector residencial y el de servicios.
Tenemos capacidad para poder seguir aumentando la cantidad de equipamientos y sobre todo de empresas que pueden beneficiarse del uso de la biomasa ya que en la actualidad se exporta la mitad de la producción actual de pellets, solo porque no tenemos más instalaciones para consumirlo en Euskadi.
Además, tenemos capacidad para producir más combustibles de madera, como las astillas, a partir de la gestión forestal de nuestros montes. Para ser sostenible, esta gestión forestal se debe hacer sin alterar significativamente los ecosistemas y con garantías de mantenimiento permanente de nuestro inventario forestal.
Sin embargo, frente al nivel de precios actuales y previstos a medio plazo para el gas y el petróleo, el coste de las actividades forestales que requiere esa explotación de la biomasa quedaría más que justificado y sería una actividad económicamente viable, además de generar nuevos puestos de trabajo y riqueza en los entornos rurales.



